30.10.07

23.10.07

Reino de la actuación
















Este es un intercambio con Romeo a propósito de los Solos. Lo transcribo de los comentarios de la entrada Fotos de los Solos.




Romeo dijo...
Salgo con un amigo de años, hace años que no salimos solos juntos: él vive en barcelona. Antes íbamos al cine o a dar vueltas tipo beatniks pero porteños.Me animo a llevarlo a los solos, es músico y muy rebelde.Fumamos en la puerta antes de entrar.Ni bien empieza ya le veo la sonrisa: esto es muy denso, me dice.Denso entre él y yo tiene una significación altamente positiva.Yo ya había visto los solos en mantis en una noche medio fatídica para mí, pero los había disfrutado.El otro día tuve la sensación de estar en el actors’ studio. Creo que pienso en eso porque estoy en el reino de la actuación: la indescriptible tarea del actor.Cuando veo los solos siento que estos son los actores que faltan en casi todas las obras que están en cartel en la ciudad. Y seguramente también la manera de dirigirlos: desde adentro del cuerpo.Miro y recuerdo lo que me pasó en mantis (salvo con lorena vega a quien conozco hace mucho): no puedo arriesgar casi datos reales de los actores. Es gay? Tiene entre 20 y 30 o entre 30 y 40? Es judío? Es argentino? Sabe francés de antes o lo aprendió para el solo? Está medio loca de verdad? Son descubrimientos de catalán o vienen de bartis, de otro lado? No puedo imaginar al actor. Y el actor está ahí, absolutamente enmascarado, agarrado de un texto que es absolutamente útil para eso y nada más, que no tiene valor literario o dramatúrgico. Y yo que soy tan observador, no puedo arriesgar nada.Son burros de carga, pienso. Cómo me gustan los actores que se lo toman como un oficio, un trabajo y nada de “inspiración”, nada de artista sagrado, inmolado. Veo personajes elaboradísimos, complejísimos, imaginadísimos. Ojalá no se pongan muy intelectuales, elevo una plegaria. Nunca. Veo personajes que podrían ser de chejov, carver, godard, favio, martel, pero están recortados: sin guión, ni escenografía, ni partenaire, ni fotografía, ni música incidental.Todo es medio imbancable en varios sentidos. Denso diría mi amigo. Solitario. Raro el lugar. Diría más cosas, me tienta la polémica. Pero para qué? Felicitacionesromeo
26 de septiembre de 2007 15:55

alejandro catalán dijo...
Romeo: el comentario (palabra fea) tiene un montón de apreciaciones y percepciones que señalan cosas de las que uno se alegra porque tienen que ver con lo que apostamos como valor de lo que hacemos.


“Denso”: en sus dos acepciones. Siendo un espectáculo de unipersonales de actores, hay que vencer un primer prejuicio que es la expectativa puramente cómica de lo que se espera de tal genero de cosas. Y lo cierto es que es una búsqueda explícita para nosotros el no tentarnos por la eficacia chistera a la que la cosa se puede volcar. La comicidad tiene que venir por el humor y no por la parodia. El humor ríe de estar creyendo. Segunda acepción: denso por la cantidad de acontecimientos/segundo que produce la superficie corporal de los actores. Otro objetivo: que la mirada quede adherida y ávida de esa microactualización permanente.


“Reino de la actuación”: si, la actuación se estima, se engalana, y decide en cada momento el rumbo de lo que sucede.


“Dirigir desde adentro del cuerpo”: vamos todavía!! ¡Si! El actor no está en el escenario el actor es el escenario.


“No puedo imaginar al actor”: ¡Dale campeón! Si el actor es el responsable de la ficción que segrega, a ese actor no le queda poro sin actuar. Lo que actúa es paradójicamente propio y ajeno. Lo que va creando le pide lo que necesita, lo lleva por donde no sabe ni podía imaginar previamente.


“Agarrado a un texto que es absolutamente útil para eso y nada más”: ¡Hermano! ¡Hermano! Hagamos una cosa no le digamos texto a eso que es simplemente lo que dice, tan importante como lo que se ve que le pasa cuando calla o habla y a veces mucho menos importante que el tono de la vos.


“Ojalá no se pongan muy intelectuales”: gracias.


“Veo personajes de …ni música incidental”: OK. Sin procedimientos ni acontecimientos trascendentes a la actuación. Sos un copado.Decí mas cosas. Gracias.
28 de septiembre de 2007 16:48

Romeo dijo...
Digo más cosas, me arriesgo a complacer a los actores (que es tan necesario como peligroso) y al director (danger, danger, danger). nada que ver con la polémica, al final. Los solos, en mi caldo, son descendencia espuria de “muestra marcos” y “museo soporte”, de pompeyo, hace ya mil años, de lo que se hacía en lambaré. No son lo mismo, no son un espectáculo, una obra de teatro. Son más un desfile o un casting que una performance o una instalación. No hay que caminar por el lugar tampoco. Pero son capaces como aquéllos, de expandir el perímetro del cuerpo e iluminar, sí, el resto del propio mundo. Apenas enmarcados, con vestuario porque es lo único imprescindible, con una luz, no más. Esto es: veo la piscina, los sobrinos con sus zapatillas y bolsos, la cocina con una heladera gigante que larga hielo picado, el baño con hidromasaje de “o tío”. Las calles grises y soleadas a la vez, de “odette”, como una anti-amelie. Los ojitos vidriosos de los norteñitos despreciados por el cura que terminó juntando de manera imposible la insoportable relación teatro-religión. Lorena vega directamente enciende la vhs y me veo de un tirón todos los capítulos como un sueño largamente acariciado de un ex adicto a las telenovelas. Veo todo: la escalera que baja al living y los decorados precarios de la empresa y la cocina de la mansión con los personajes pobres pero nobles. Puedo ver actores desesperados por actuar actuando, como esclavos expuestos en un mercado persa o romano, en una tarima mostrando que los dientes están sanos, para que se los lleven. Y la imagen me viene por la cantidad de tiempo presente, de cornisa mortal, de destino y de chuchería que presenta el oficio, por la desesperación vital del superviviente de que el agua no llegue al cuello. Porque no me doy cuenta si son náufragos abrazaditos al tronco o timoneles canchereando.Imposible no comprarse uno, dos, tres, y me los llevo a todos, si son divinos…(voy a volver a verlos, no necesito respuesta de esta entrada)saludos de romeo
30 de septiembre de 2007 19:57






17.10.07

Diálogo sobre el "espectador" en "dosminas"


Esta es la publicación, editada, de un diálogo producido en los “comentarios” del blog con Laura. El diálogo es sobre “dosminas” y da cuenta de la experiencia de un espectador y lo que la obra se propuso respecto de ellos. Mantengo el formato que tienen los “comentarios”. (Creo que los que llamaron “comentario” a eso que se podía hacer a partir de una lectura, se quedaron cortos).

laura dijo...
Yo fui a ver "dos minas" y "solos", y me quedó una inquitud. En los dos casos se generó en mi tensión. En dos minas, porque los personajes cambiaban su estar sin abandonarlos definitivamente(hablo desde mi subjetividad obviamente), era como si tuvieran un torbellino por dentro que en algún momento se concretaba en llanto o risa o en algo que me bajaba los hombros. En los solos se me produjo otro tipo de tensión, los personajes estaban al máximo casi permanentemente, y las fluctuaciones las notaba mas en el habla, en los volumenes de la voz o la textura que en el la totalidad del cuerpo.
14 de septiembre de 2007 15:17

laura dijo...
me olvidé de la inquietud, pero en reaidad creo que era un comentario.
14 de septiembre de 2007 15:18

alejandro catalán dijo...
Laura, la inquietud/comentario me da ganas de saber más respecto a esa tención ya que me resulta interesante que sea algo que señales como fenómeno de espectador
17 de septiembre de 2007 22:18

laura dijo...
Hola Alejandro, más abajo describí los fenómenos que creo tienen que ver con esa tensión de la que te hablé.

“Dos minas”:Una parida desesperante.

Se notaba que a las dos minas algo les pasaba. Sus voces (como prolongaciones de los cuerpos, pero cobrando autonomía), sus movimientos pausados, pesados y los cambios expresivos que producían con todo eso, hacían que ellas se convirtieran en seres posibles (por lo menos para mi). Sus expresiones fluctuaban con gran destreza rozando el límite, como un barco que maneja a la perfección las corrientes y los vientos. Esa insinuación permanente con el límite lograda por la acumulación, la contención y los escasos datos que aportaba el habla, a mi me generaba tensión.
Me imagino varios niveles, como un multipista en el que las pistas son independientes, coexisten, y terminan sonando al mismo tiempo. Digo esto, porque a lo antedicho sumo lo espacial. Veía los rostros y los torsos de ellas a la altura de mis ojos, como un primer plano, porque el resto del cuerpo estaba en perspectiva. No había chance de mirar hacia otro lado, era un cuadro renacentista, una obra de arte entarimada y al mismo tiempo un film, un recorte intencional que te direccionaba la mirada.
Además frenteaban permanentemente formando un triángulo en el que yo, por ej. u otro espectador, podría a ser un vértice y cada una de ellas los otros dos. Un triángulo desde el cual (A-yo) supone que a (B-una mina) le sucede alguna cosa que (C-otra mina) no sabe porque se guía quizá por el estímulo de la voz de (B). Entonces aparece (B) diciendo“contame, contame” encubriendo su mal estar, mientras (A) ve lo que (C) no ve, que es la expresión gestual de (B). Ser (A) es pufff, enseguida te pone en actividad y en plan detectivesco. Cuando alguna de las secuencias culminaba en llanto, risa o en el momento en el que una echa a la otra, de este lado se respiraba; era una comunión, las tres unidas en un punto.
La forma del relato también me generaba esa tensión/actividad debido a que se iba construyendo a cuentagotas, durante un tiempo mucho más lento que el que uno trae. Si fuera un partido de fútbol sería: un sonido que sale de la boca de una de ellas, grave, voluminoso, contra mil hipótesis pidiendo ser legitimadas saliendo desde el público. Es obvio que ganan ellas porque tienen un timón inteligente, y porque desde el público es inevitable tejer las mil hipótesis en busca de sentidos y desecharlas permanentemente cuando la obra es abierta y propone una narración desde la expresión, fuera de la lógica de una historia convencional.
Y si a los recorridos expresivos como relato, les sumamos la data dosificada y concentrada a través de lo verbal, la actividad de este lado continúa en ascenso. El mundo de ellas se abría repentinamente y cada tanto. Un mundo marginal, de una soledad tremenda. Y sumemos que era domingo por la noche.No me quiero ir por las ramas, más o menos es eso lo que pude reflexionar en cuanto a la sensación de tensión que me había quedado después y durante la obra. Con los solos fue diferente, también lo estoy escribiendo. Después te lo mando. La verdad, me interesa pensar bastante sobre las cosas que acontecen y me interesa tu propuesta. ¡Qué bueno que te interese saber! Cualquier duda/algo acerca de lo que escribí preguntame.
21 de septiembre de 2007 10:55

Laura: la descripción que hacés de la actividad que te propone la obra como espectador da cuenta muy bien de lo que buscamos configurar en el público. Esta configuración apela al espectador como percepción. Los convocamos y adherimos sensorialmente con acontecimientos visuales y sonoros que producen el acontecer subjetivo de las minas en una actualización permanente. Un video clip y la lógica del entretenimiento en general (tv, cine, teatro etc) hace lo mismo, pero no se hace cargo de la acumulación narrativa, hacen puro cambio y novedad (sucesión de impactos) sin generar mutación y proceso.
Ese triángulo que describís es para nosotros el dispositivo de intercambio de estímulos por excelencia. Cada actor actúa para “su” publico el trabajo de estar con el otro y consigo mismo. La voz de un actor y sus palabras le pertenecen tanto al que habla como al que las escucha. Lo que una actor le muestra al otro le ingresa a ese otro como un material modificante y propio. En cada actor hay un proceso de la obra. En cada actor se “ve” al otro como componente de lo que le sucede. El espectador es la percepción en la que eso se junta, organiza y administra como proceso dinámico y relato.
La tención de la que hablás es clarísima, es la tención subjetiva en ellas y en nosotros dada por el trabajo de equilibramiento que cada una intenta mantener frente a los desequilibrios que le produce la otra y cada una a sí misma. En la obra esto es incluso hipertrabajado por el nivel de susceptibilidad que el encuentro maneja.Está buenísimo eso de que en los momentos en que las dos pueden mostrarse plenamente lo que les pasa hay una distensión, incluso siendo un momento de gritos y llantos.
Lo que resaltás del espacio me interesa ya que habiendo partido en mi obra anterior de un espacio, mi intención fue dejar que esta vez el espacio vaya siendo configurado para potenciar la lógica narrativa de la actuación de la obra.